Cuaderno de producción / Inmuebles e interiorismo
Las visitas aportan más cuando coinciden con cambios visibles o fases que después quedarán ocultas. Fijarlas solo por calendario puede producir muchas imágenes casi idénticas y dejar sin documentar un momento importante.

Acuerda con la dirección de obra qué hitos interesan y quién avisará cuando se acerquen. Mantén una vista general comparable y añade detalles de cada fase. Ordena las carpetas por fecha, zona y orientación para que la secuencia siga siendo legible meses después.
Un calendario ligado a decisiones de obra
Pide al responsable que señale tres transformaciones que después dejarán de verse. Podrían ser el refuerzo de una estructura, el paso de instalaciones y una solución de aislamiento. Asigna a cada una una ventana aproximada y una persona que confirme cuándo está lista. Si se retrasa otra partida, seguirás teniendo una razón concreta para mover la visita.
Dos series con funciones diferentes
Guarda por separado las vistas repetidas desde el mismo punto y los detalles irrepetibles de cada fase. Las primeras servirán para contar la evolución. Los segundos permitirán explicar qué pasó dentro de un elemento terminado. Añade una referencia de planta y zona para que una imagen siga siendo identificable cuando cambie todo lo que la rodea.

